Innovación Monoambientes, basura, moda y medianeras, protagonistas de una muestra de diseño

Diseño en acción, en la Fundación Proa, propone una reflexión sobre el futuro cercano en las ciudades.

Como todas las manifestaciones humanas, la arquitectura y el diseño también pueden ser vistos como expresiones políticas. Toma de partido, interpelación a las leyes establecidas, militancia de género y por el medio ambiente. Por ahí pasan las intenciones de Diseño en Acción. Intersecciones contemporáneas, la muestra que puede verse en Proa (Av. Pedro de Mendoza 1929) hasta el 9 de junio.

Aunque los límites entre disciplinas puedan resultar difusos, en verdad la propuesta se divide en tres y posee tres curadores distintos. Desde el urbanismo y la arquitectura, Martín Huberman hace foco entre lo legislado y la vida real, la norma y la creatividad, en base a tres leyes recientemente sancionadas: la Ley de Basura Cero, el Nuevo Código de Edificación de la CABA y la Ley de Generación Distribuida. Olga Martínez, toma el quehacer artesanal y propone reconocer la cerámica en los objetos cotidianos. Por último, María Laura Carrascal indaga en el diseño de indumentaria desde la sustentabilidad, las nuevas tecnologías y la confrontación del binarismo de género.

“Hacia una agenda” es el nombre elegido por Huberman para pensar la arquitectura y el diseño como una respuesta a los escenarios cívicos contemporáneos. El curador se propuso que los participantes fueran jóvenes (la edad promedio es 31,6 años, apunta con precisión matemática) y que hubiera un 50 y 50 a nivel género (cosa que no pudo lograr).

“Me interesa trabajar con arquitectos y diseñadores que están en los primeros pasos de la carrera -explica- porque la idea es dejar huella, que este sea un punto de partida.” Además, Huberman revela que esta fue una curaduría propositiva, porque no hay mucha gente investigando como para elegir entre lo que está sucediendo. “Así se abrió una estructura de investigación conjunta, más transversal, que va generando un vínculo, un grupo de trabajo”, se entusiasma.

Vereda. Los integrantes de HUESO confrontan lo ideal y lo real del tratamiento de residuos

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A partir de las tres leyes elegidas, Huberman propone una reflexión acerca de la disciplina a partir de los cruces entre espacio doméstico y urbano. En las instalaciones, videos y fotos se verifican las tensiones entre el espacio público y el privado, la preocupación por el destino de la basura, el desafío de la sustentabilidad y las transformaciones urbanas.

No bien se ingresa a la sala 2 (la 1 está dedicada a una línea de tiempo que pone contexto sobre el desarrollo del diseño local)se hace evidente el contraste entre el adentro y el afuera. Bajo la irónica consigna “Del monoambiente al ‘medioambiente’”nos topamos con la unidad mínima de vivienda autorizada por el código, 21 m2, obra de FRAM. Es un cubículo vacío, donde las funciones están escritas en el piso y en las paredes, que permite explorar espacial y corporalmente las nuevas dimensiones que busca imponer el futuro. “Bajo la excusa de la accesibilidad económica se busca duplicar la cantidad de habitantes de la CABA de 3 a 6 millones en pocos años”, dice el curador. ¿Qué pasa con lo que queda afuera? ¿Con lo que no entra?A un costado, apiladas en un site specific quedan el televisor, ropa, zapatos, libros… Todo lo que vamos a desechar en nuestro nuevo modo de habitar se derrama sobre el piso de la sala e invita a pensar de qué manera el espacio impacta en nuestra vida personal.

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CAZA Estudio + MAPA trabajaron sobre esos 21 m2 e imaginaron distintas propuestas que se visualizan en una pantalla:oficina de día, hogar de noche; diseño componible y flexible para el máximo confort;un espacio con pantalla y anafe para un usuario que solo lo habita para mirar Netflix y pedir delivery para comer.

Modelo Netflix. La unidad de habitación pensada por CAZA Estudio + MAPA, dedicada a quienes sólo ven Netflix y piden comida por delivery.

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También sobre la normativa urbana trabaja el arquitecto y fotógrafoJavier Agustín Rojas, quien despliega en Aire y Luz una serie de imágenes sobre medianeras, aquellas que Clorindo Testa destacaba como lo más representativo de Buenos. Todas ellas fueron intervenidas por los vecinos, que calaron ventanas más allá de lo permitido. Rojas desmenuza el entorno para evidenciar las mediaciones entre lo doméstico y lo legislado; la tensión entre el ideal de la norma y el uso que proponen los habitantes. Nos muestra cómo el espacio urbano termina de tomar forma en base a la obediencia y desobediencia de lo legislado. Con un toque de humor muestra las transformaciones del vecino, y cómo la vivienda se transforma en un territorio de disputa entre el orden público y el privado.

Los caminos del descarte como el lado B del consumo aparecen vinculados a la Ley de Basura Cero que, según Huberman, es engañosa ya desde su nombre porque “Basura Cero es un ideal inalcanzable”. Es más, la ley fue modificada recientemente para permitir la incineración de residuos, una práctica muy contaminante. Algo de este ciclo es lo que propone HUESO en Vereda, una ilustración digital, en aerosol, esmalte y acrílico.

Sala dos. La “Nueva Unidad Mínima”, de FRAM Arquitectos convive con la “Colección Eco-lógica” de artefactos diseñados por Números Primos, fotos y videos.

Sala dos. La “Nueva Unidad Mínima”, de FRAM Arquitectos convive con la “Colección Eco-lógica” de artefactos diseñados por Números Primos, fotos y videos.

Por su parte , los integrantes de Números primos presentan Colección ego-lógica, prototipos que buscan reformular las prácticas de consumo para hacerlas más sustentables, sin dejar de lado el “diseño cool”. Una compostera de acero inoxidable que no genera mal olor ni atrae insectos, por lo que se puede tener en la mesada de la cocina. Lo mismo que el kit de fabricación de velas a partir de la reutilización del aceite de cocina, o una huerta hidropónica para plantar verduras y hortalizas en un espacio reducido. Y un tacho de basura de papel que obliga a separar residuos secos de húmedos, porque si no se rompe. Así, se cumplen los objetivos del curador: reflexionar sobre el potencial político y experimental de la arquitectura y el diseño. ¿Se puede, a partir de estas disciplinas, modificar las prácticas del tratamiento de desechos?

Justamente, Seis metros cúbicos , una serie de fotos cenitales de contenedores de Fernando Schapochnik muestra los residuos de obras en construcción. Y pone el foco en esa “especie de agujeros negros urbanos”donde los vecinos “hacen arrojar todo lo que les sobra”.

Seis metros cúbicos. Fernando Schapochnik realiza tomas digitales de contenedores, donde se desechan materiales de construcción y demolición.

Seis metros cúbicos. Fernando Schapochnik realiza tomas digitales de contenedores, donde se desechan materiales de construcción y demolición.

La mirada de Olga Martínez, en la Sala 3 de Diseño en Acción, la muestra de Fundación Proa, toma la cerámica como punto de partida. La curadora abarca este material que viene desde la prehistoria, desde sus inicios con la arcilla, pasando por el torno y hasta la impresión 3D.

Según Martínez, estas piezas ponen de manifiesto el desborde entre artista, diseñador y artesano. En Preproyecto, Leila Córdobaexpone piezas de yeso y cerámica cruda blanca y bizcochada; mientras que Santiago Lena y Cristian Mohaded presentan RAZA, piezas de alfarería en cerámica gres con fibras vegetales; y SaV Ceramics desnuda todo el proceso de producción; su colección MANDALA está presente desde los planos técnicos, muestrarios de color y hasta impresora 3D. En una dimensión más poética, Ruth Gurvich aporta la sutileza de su serie Lightscape, con la Línea Épure (porcelanas esmaltadas en el interior y líneas pintadas a mano).

Tetera. De la serie Lightscape, de Ruth Gurvich. La artista da vuelta el proceso: la maqueta de papel vegetal, con lápiz y pegamento es lo que se ve; la porcelana va por dentro.

Tetera. De la serie Lightscape, de Ruth Gurvich. La artista da vuelta el proceso: la maqueta de papel vegetal, con lápiz y pegamento es lo que se ve; la porcelana va por dentro.

En tanto, Heidi Jalkh se vale de la cerámica bizcochada para armar Cobogó digital, un muro hecho a partir de piezas en yeso tipo París, de factura mecanizada.

Impresora 3 D. De José Huidobro, máquinas robóticas de Cerámica / Barro.

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El diseño de indumentaria es protagonista en la Sala 4, Políticas de la moda, curada por María Laura Carrascal. Aquí, diseñadores consagrados y emergentes revisan las nociones de lujo, sustentabilidad, identidad de género e innovación tecnológica. Un bolero de caucho (MUTA) o un mono amarillo transformable (Kostumë) pueden ser usados tanto por mujeres como por varones, lo mismo que el conjunto de neoprene azul metalizado (NOUS ETUDIONS). En la sala, con formas escultóricas que van más allá del cuerpo anatómico (Pablo Ramírez, Marina Gryciulk), se apunta a demostrar que la vestimenta no vale solo desde lo estético sino que también es una postura política.

suplemento arq - diseño proa

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Con Lo frágil, efímero, CHAIN (Lucía Chaín) pone en primer plano el compromiso bioambiental. La diseñadora elabora bioplásticos a partir de residuos orgánicos y utiliza descarte de verduras para hacer tintes y texturas.

Así, desde la utilización de materias primas orgánicas, desechos de corte, materiales biodegradables y reciclados, la intención es convertir el hecho de vestir en una práctica ciudadana consciente.

En suma, Diseño en Acción propone desarrollar otros campos profesionales. Establecer una postura crítica y visibilizar conflictos que van más allá de las obras o los objetos que se muestran perfectos. De eso se trata.